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Publicado por Colegio Amado Nervo 18 Jan 2017

Límites permisivos para adolescentes

Probablemente haz escuchado que los hijos necesitan limites. Lo que he aprendido al observarlos, lo confirman hallazgos de investigaciones en neurología. Cuando los adolescentes se encuentran con la necesidad de tomar las riendas de sus impulsos sobre lo que desean (como el no ir a clases, comer comida chatarra, desvelarse, faltar a reuniones familiares, etc.) para poder obtener algo que quieran aun con más anhelo (como una relación saludable con sus padres, una mejor escolaridad, un mejor desempeño académico o deportivo, etc.) es cuando aprenden autocontrol. Así es que nuestros límites, en realidad, les enseñan a convertirlos en propios límites y así aprender lo que es la disciplina.   


Es común preguntarnos frecuentemente ¿Cómo tratar con un hijo adolescente? Durante la adolescencia se experimentan muchos cambios y es labor de los padres ofrecer un apoyo apropiado durante estos cambios. Cuando un adolescente se convierte en adulto, éste se hace responsable de su propio bienestar y son sus propios valores los que motivan sus decisiones. 

Puedes pensar que un ejemplo de padre permisivo es aquel cuyos hijos no tienen reglas, no hay horarios, la vestimenta no importa y mucho menos los modales y ésto es cierto. El estilo de educación con límites permisivos para adolescentes carece estructura, es una libertad sin límites. No hay guías o reglas reconocibles y se recompensa instantáneamente de manera arbitraria. Padres e hijos en este ambiente tienden a ser muy reactivos a emociones así como el consentir de forma sobre protectora. 

A veces, el ser permisivo puede ocasionar cierto tipo de consecuencias como: 

  • Interpretar la permisividad como una señal de debilidad y decidan ignorar el valor del permiso de los padres. 
  • Tener una baja autoestima y una constante necesidad de atención y ayuda.  
  • Ser influenciado por sus relaciones o amistades. 
  • Desarrollo de personalidades: ofensivas, malcriadas, asustadizas y rencorosas.  

El estilo más efectivo de crianza es mejor descrito como uno de libertad dentro de ciertos límites. La estructura de este estilo de crianza es firme, flexible, y funcional. En este entorno, el padre es un líder activo que mantiene el balance entre reglas y opciones, permitiendo que el adolescente realice cada vez más y más decisiones por sí mismo. El respeto mutuo está presente y a los adolescentes se les permite aprender de sus propios errores, otorgándoles lecciones de vida duraderas. Este estilo de educación no sólo se enfoca en resultados a corto plazo sino también en aquello que los va formando como personas de bien.  

Este tipo de educación puede lograr resultados como: 

  • El adolescente aprende cómo pensar y no que es lo que debe pensar 
  • Demostrarán autoestima. 
  • Aprenden a equilibrar responsabilidad y libertad. 

Para educar a adolescentes saludables y responsables, es necesario evaluar tu estilo de crianza creando una combinación entre afecto y firmeza. Un estilo de crianza efectiva y balanceada promueve la actitud autoritaria que un padre debería aplicar, que incluya una constante disciplina, que fije un estándar y expectativas razonables para el comportamiento del adolescente. Los adolescentes eventualmente harán uso de estrategias de autocontrol en cuanto sean lo suficientemente maduros. 


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